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Más Ojo de pez – Nikon 10.5mm Eyefish: primavera esplendorosa


 

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Nuevas muestras de imágenes tomadas con el Ojo de pez 10,5mm. Se trata de buscar la distancia ideal para obtener efectos imprevistos, como en el interior del Hivernacle del Parque de la Ciudadela. Casi es posible conseguir una línea recta. Debería subir también muestras de algunos problemas que hay que dominar, como las entradas de luz laterales que no detiene el parasol. La última la hice inclinándome bastante hacia atrás –pero sin llegar al contorsionismo total– para meter la callecita en el objetivo.

Una compañera del curso de Foto nocturna me decía que no le gustan estos objetivos que tan solo ofrecen una distorsión de la realidad. Al contrario, creo que permite más juego que la típica mirada “ojo de buey/ojo de pez”. Además de lo superluminoso que me parece, en comparación a mi zoom cuya luminosidad se mueve entre 3.5 y 5.6, el foco me resulta más fácil y es un excelente ejercicio para quitarse inercias adquiridas con el uso habitual de objetivos más convencionales.

Del revelado, mejor hablamos otro día, cuando instale una versión más moderna de Lightroom & Photoshop 😀

Gracia y la gentrificación


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Gracia es, tradicionalmente, un pueblito revoltoso y de buen vivir. En los últimos años está padeciendo la presión de la gentrificación y de la conversión de Barcelona en un parque temático, lo cual ha derivado en un cambio de aspecto con la llegada de hoteles de lujo, aumento de precios del alquiler y venta de las viviendas y locales de la zona –que ya padecieron hace no muchos años otra afrenta económica por la presión de los chinos y clanes paquistaníes, que se pasan por el forro de los coj*** muchas de las leyes de trabajo, con mucho trabajador indocumentado, pagando con dinero sucio y llevándose el dinero ganado aquí a su país, salvo si una inspección en el aeropuerto atina a recuperar esas cantidades millonarias–. La situación laboral es la que conocemos y las deficiencias de tipo social se acentúan si falta dinero para hacer frente a las necesidades de quienes se van quedando al margen de esta cultura del pelotazo.

El asunto de los okupas es meramente testimonial y viene de muchos años atrás. Si ahora ha estallado con el tema del Banco de Travesera de Gracia se debe antes a la proximidad de las elecciones –basta con ver cómo ha abordado cada periódico el asunto según su orientación ideológica– que a la peligrosidad del fenómeno para el normal desarrollo de una economía de mercado.

Os dejo algunas imágenes tomadas en los días de concentración para protestar por el desalojo. A mi entender, es muy ingenuo por parte de los okupas aceptar que el Ayuntamiento, del centroderecha de CiU, pagase el alquiler.

El problema, qué tipo de ciudad queremos, persiste. Hay quien parece olvidar que estamos en el siglo XXI y que debería imponerse un desarrollo económico y un progreso conforme con los adelantos que la ciencia y la tecnología, pero también el mayor grado de cultura de la población, permiten y reclaman.

Por suerte, lo que tiene Gracia de pueblito y de revoltoso se traduce en una actividad de debate para obtener esas mejoras sin entregarse atados de manos y pies al capital. Ya me diréis qué turista se sentirá atraído por una ciudad que ha perdido su identidad, su carácter y sus atractivos de bien vivir. Ahi están, ahí estamos.

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Plaza del Reloj, verano de 2016

Sant Medir 2015 , Gracia, tambores, collas y caramelos


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Sant-Medir2015-2Sant-Medir2015-3Sant-Medir2015-4Sant-Medir2015-5Sant-Medir2015-6Una muestra mínima de las fotos tomadas esta mañana. Sin demasiado retoque. Buen ambiente, mi barrio es lo más. Todos encantados de que les fotografiase. Olé. Y el pueblo por los suelos, deslomándose para recoger caramelos. Se oyen ya los cascos acercándose desde Gran de Gràcia en la última cabalgata antes de cerrar la fiesta.

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Chico de Gracia: elegancia hippie


Este chico me ha encantado cuando se ha cruzado conmigo por la calle. Su cara,  la cresta-tirabuzón sobre la frente, la camisa abierta y la chaqueta hippie tejida a mano. El caminar. Tan joven, tan seguro de su carisma.  Me vuelvo cuando ya nuestras espaldas se alejaban. Oye, le digo. Se ha girado. ¿Te puedo hacer una foto? Él no veía la cámara por ningún lado. Saco la D90 del bolso negro plastificado que venía de regalo con no sé qué perfume. Pero si hoy no voy nada extremado, me dice. ¡Vas total!, le digo. Le indico dónde tiene que ponerse para que el sol no le cierre los ojos. Me hace el gesto, disparo. Luego me explica qué significa el gesto: unión. Ni se ha molestado en echarle un vistazo a la pantalla a juzgar  el resultado.