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Fotógrafos indomables: Olivier Laban-Mattei. Cómo mostrar a un político en campaña


El fotógrafo Olivier Laban-Mattei, un muy interesante fotorreportero francés, conocido del gran público consumidor de noticiarios por su galardonado reportaje sobre el terremoto de Haití, explica en esta charla cómo sortear las directrices de los políticos en campaña. Centrándose en la figura del inefable Nicolas Sarkozy, demuestra cómo un buen fotógrafo –y un buen periodista, por supuesto– logra zafarse de las coerciones que los políticos tratan de imponer en su intento de controlar al detalle la imagen que se ofrece de ellos.

Sur la route du CholŽra / Voyage en Artibonite

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Terremoto de Haití, 2010

 

La sal de la tierra, Sebastiao Salgado por Wim Wenders


Dudaba si subir este video, pues no sé cómo funciona el asunto del copyright, pero viendo que ya está por casi todas partes, me atrevo a hacerlo. Subtítulos en español

Poco que añadir a lo que se ha dicho de este excelente documental sobre uno de los más interesantes y logrados fotoperiodistas contemporáneos.Hay que conocer el contexto de cada reportaje para valorar adecuadamente el resultado. Una suerte haber podido asistir a alguna de sus conferencias –muchos años ha en la vieja sede de la Caixa-, y ahora entender el trasfondo de algunos de sus reportajes, tanto el de los buscadores de oro, en que los hombres se esclavizan a sí mismos por arrancar algo de esperanza económica de la tierra, o el efecto que tuvo en su ánimo y en su salud el genocidio de Rwanda. Su manera de renacer es un ejemplo, sin olvidar el detalle, en el que Wenders se detiene poco, probablemente por no alargar el metraje, de la investigación previa a cada gran reportaje llevada a cabo con su mujer.

La suya fue, ay, una maravillosa época para arrancar y darle al fotorreportaje el peso que hoy tiene y que, por muchos agoreros que se manifiesten en otro sentido, no va a desaparecer.

La inestable posición ante la sociedad del fotorreportero


En estos días se cumple el tercer aniversario de la muerte del fotorreportero PACO ELVIRA. Sirva este artículo para recordarlo a él y las dificultades con las que han tropezado en el ejercicio de su profesión los profesionales de la imagen de riesgo. Se fue una persona capaz de poner de acuerdo a personas de las tendencias más diferentes.

Paco Elvira Palafrugell
Foto de Joseba Zabalza: Paco como nos gusta recordarlo, entre fotos y con la cámara en la mano

ABOUT PASSION

Imagen del fotorreportero David Douglas Duncan, un pionero en el fotorreportaje. Soldados en la guerra de Corea.

Al hilo del debate que plantea el reportero Paco Elvira en su blog, pienso en la diferencia entre los contenidos de la conferencia de la que vengo, y que no he atendido hasta el final, en el Caixaforum Barcelona con el guionista, R. Price, de “grandes” series de televisión — la famosa The Wire, de la que no he visto ni un solo capítulo–, y la fuerza de ese otro debate en el que intervienen todos los días los reporteros que deben trabajar con temas difíciles, donde el desgarro real debe ofrecerse con una precisión moral exacta.

¿Qué fotos tiene derecho a tomar el reportero? El fotógrafo demuestra con sus decisiones –las fotos que toma y las que deja de tomar pudiendo tomarlas– qué clase de informador es. Pero cada vez me parece que quien…

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No me llames fotógrafo de guerra. Documental


De nuevo un documental sobre fotorreporteros. Muy interesante, con declaraciones de los fotorreporteros más conocidos de España, empezando por Samu Aranda, flamante ganador del World Press foto de 2012 cuando se rodó este documento. La realización corre a cargo de dos mujeres, un paso más en favor de la igualdad. Respeto mucho más a los fotorreporteros que he tenido la ocasión de conocer que al 99% de los escritores. La ética profesional y la lealtad personal son los principios a los que concedo más valor y que es prácticamente imposible encontrar entre los escritores españoles actuales, todo lo contrario de lo que ocurre entre estos profesionales, según he podido comprobar por mí misma.

Paco Elvira, cuando la veteranía es un grado


Eva Huarte, Marco Ansaloni y Paco Elvira. - Valid Foto BCN - BarPaco Elvira, Eva Huarte y Marcelo Aurelio

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Reportaje sobre el aceite de colza. Foto: Paco Elvira

Ayer me enteré por radio del accidente en las costas del Garraf que se llevó la vida de Paco Elvira, fotorreportero y hombre polifacético, al que yo auguraba una larguísima vida, a la manera de sus admirados Cartier-Bresson, y tantos otros cuya longevidad él atribuía, en su famoso blog, a la pasión por la fotografía.  Así que me quedé estupefacta al conocer la noticia. Tenía 64 años y dada su actividad y versatilidad, en realidad era como si tuviera diez años menos. La primera vez que hablé un largo rato con él fue a raíz de la preparación de su novela, Un día de mayo. Me relató las vicisitudes con la agencia Balcells (agencia de la que fui lectora hace años), que había estado interesada en su novela, sin que llegara a cuajar por cambios en el equipo, de modo que Elvira, muy interesado por las nuevas tecnologías y la autonomía que podían proporcionar al artista, había decidido probar con otra forma de publicación que resultó un exitazo. Baste con recordar la fila que se organizó en la Galería Vàlid para obtener la firma de Paco.

Él demostró algo en lo que yo venía pensando durante los últimos años y es que las personas con un gran bagaje profesional a su espalda son las que realmente pueden beneficiarse de la difusión instantánea que permite internet. Aliando un interés meticuloso por las estrategias de promoción y marketing en la red –pues a estas alturas de su trayectoria la ingenuidad quedaba descartada–, y un conocimiento seguro del material y temas que trataba –fotografía, viajes, cocina y hasta economía (esto último nos dio más de un disgusto según iban confirmándose sus peores augurios para España)–, su blog se convirtió en lugar de referencia para fotógrafos y curiosos, en patio de discusiones –memorable fue el post en que comentamos la foto del cuarto revuelto de su hija Andrea, llegando al cabo de varias horas a la conclusión de que era una carta de amor de la niña al padre, una carta sin puntos ni comas. Paco demostró además de su buen carácter –el paciente Job quedaba pequeño a su lado– a la hora de lidiar con los comentarios –incluidos los míos, pues estoy rabiosa con tantas chorradas relacionadas con la política catalana como soportamos y con la docilidad que se nos exige– que un profesional autónomo sin el futuro garantizado, como podría esperar apenas diez años atrás un gran fotógrafo con su trayectoria, podía aceptar el desafío que han traído las nuevas tecnologías y utilizarlo a su favor. Su incesante actividad ha demostrado hasta qué punto tenía razón.

Como a veces eran inevitables las intervenciones de fotógrafos jóvenes, impacientes por ver llegar su oportunidad y apartar a veteranos como Paco  Elvira, el archivo fotográfico y los libros que en los dos últimos años ha editado y publicado para Lunwerg han servido para callar la boca a los que quieren creer que vales lo que vale tu último trabajo y no la suma de una trayectoria.

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Él es el autor de tantos trabajos que ocuparon páginas de los diarios y que hemos visto decenas de veces, como las de los efectos del aceite de colza, el “trabajo” de los grises contra los manifestantes durante la Transición, por no hablar de sus reportajes en zonas de guerra. Ayer pensé que en el rincón que ocuparán los fotógrafos de guerra ahí arriba le habrán recibido con abrazos y vítores. Claro que luego tendrá que acercarse a saludar al rincón de los cocineros, al de los fotógrafos de viajes,  al de los amantes de los gatos, al de los que van en bici, al de los forofos del Barça, y de nuevo un no parar.  Buen viaje, Paco.

Un enlace interesante con fotos de Paco Elvira