Archivo de la etiqueta: fotografía analógica

Taller de fotografía de viajes con Enric de Santos (mayo-junio)


Enric de Santos taller_fotografia-viatges-web

Un taller de los más oportuno de cara a las vacaciones: en el Centro cívico El Sortidor, los jueves de 19 a 21h. Del 4 de mayo al 22 de junio.
El taller se divide en 4 clases de nociones teóricas y 4 salidas para practicar. Con el profesor Enric de Santos no solo se disfruta de su amplia experiencia y conocimientos, tanto en fotografía analógica como en digital sino de su entusiasmo pedagógico.

Pinchad aquí  para informaros de los datos para la inscripción.

Anuncios

5 fotógrafos sudafricanos: Cómo influye en su fotografía acceder al mercado del arte


Tenía curiosidad por saber más de un fotógrafo que trabaja en Sudáfrica, Guy Tellin, que descubrí hace no mucho y cuya obra me parece que merece más repercusión. En Youtube he encontrado este reportaje que precisamente entrevista a Tellin, junto a otros cuatro fotógrafos: Santu Mofokeng, Jo Ratcliffe, Mack Magagane y Paul Samuels— de estilos diferentes pero que tienen en común haber obtenido cierto acceso al mercado del arte. Es sabido que en los últimos años se ha producido una cierta eclosión del coleccionismo de la fotografía. La cuestión tiene aquí su miga por el estilo de estos fotógrafos –dos negros y tres blancos–, que no practican una imagen ombliguista, sino todo lo contrario indagan en el presente y buscan rebasar los clichés consolidados con la época previa a Mandela. Sus declaraciones se combinan con las de los galeristas que ejercen de mediadores y en ocasiones de mentores de los más jóvenes. Me llama la atención que varios de ellos trabajan aún con carrete… y es que parece imposible renunciar del todo a trabajar el material con tus propias manos y a cierta idea del tiempo.

paulsamuels-tatuajes
Paul Samuels – Jo’

mack-magagane

mack-magagane2
Mack Magagane
magagane-bn
Magagane – nuevas clases medias

Guardar

Atín Aya, más que marismas, en El Rinconete del Instituto Cervantes


drogueria-sevilla-atin-aya

© El Rinconete & MJ Furió /Liu

Atín Aya Abaurre (1955-2007) era conocido por los amantes de la fotografía como fotógrafo documental desde los años noventa por sus series de las Marismas del Guadalquivir (1991-1996), la dedicada a la plaza de toros de Sevilla, la Real Maestranza, o por Sevillanos (2001); pero su obra y su nombre rebasó las fronteras de la profesión cuando el director de La isla mínima (2014), Alberto Rodríguez, señaló que fue una exposición dedicada al fotógrafo sevillano la fuente de inspiración de esta intensa intriga policiaca que entiende el paisaje como un personaje vivo.

A casi diez años de la temprana muerte de Atín Aya, vale la pena recordar sus reportajes de un estilo clásico en un blanco y negro que reelabora muy personalmente las influencias del documentalismo social norteamericano de los años de la Depresión representado por Walker Adams, Dorothea Lange, Robert Frank, el neorrealismo italiano y español de los cincuenta y sesenta, los retratos de August Sander y el Richard Avedon de In the American West (1979-1984).

aa-por-pedro-albornoz
Aya por Pedro Albornoz

Documentalismo fotográfico es el género que desde los años treinta registró cómo repercutían las circunstancias económico-políticas en la vida cotidiana de las clases trabajadoras y subalternas. También llamada «fotografía humanista», en España creó una escuela que ha dado grandes nombres. Profesionalmente, Aya fue reportero gráfico en prensa y para varios organismos culturales, aunque fue su producción personal —que abarca especialmente las dos últimas décadas del xx— la que atrajo la atención proporcionándole, entre otros encargos, el que culminaría en Imágenes de la Real Maestranza. Trabajó exclusivamente en blanco y negro y con técnica analógica. A los curiosos de la técnica les apetecerá saber que usaba una cámara Leica para el formato de 35 mm y las Mamiya y Linhof para el medio formato (6 x 7 mm y 9 x 12 mm).

atin-aya-sevillanos
De la serie dedicada a La Maestranza de Sevilla

Tuvo una trayectoria breve, intensa y, por fortuna, pronto reconocida. Obtuvo la beca Fotopress de La Caixa para culminar el proyecto de las Marismas del Guadalquivir cuyo resultado Francisco Correal calificaba de «antropológico» retrato de «unas Hurdes andaluzas».

Al presentar Paisanos en 2010, Pablo Martínez Cosinou definía a Aya «tanto por los aspectos formales, la temática abordada y la poética desarrollada» como «una suerte de epígono del género documental entendido según los parámetros clásicos del género». Por su parte, la hija de Atín Aya, María, relata cómo cada cierto tiempo se zambulle en el archivo de negativos y rescata tal o cual serie y, como acostumbra a suceder con el trabajo de los fotorreporteros de esta generación, aparecen joyas de una vida ya desaparecida o en trance de cambiar. Sus imágenes tienen encanto, sus personajes, una dignidad natural, y con su mirada demorada en el tiempo logra estampas de clara evocación pictórica; así las de las jóvenes sevillanas con mantilla en la plaza, que recuerdan la pintura del valenciano Sorolla, o las de la familia durante la matanza, el orden compositivo de Velázquez.

aa-el-rito-de-la-matanza
El rito de la matanza. Lucena, Córdoba, 2002

Lola Garrido detectaba la influencia de la pintura de bodegones de Zurbarán; como estos, «son sobrios y senequistas, no hay en ellos ni ironía ni regodeos estéticos, sino una especie de minimalismo andaluz de casas esenciales, cubos habitables perfectamente integrados en el paisaje, blancos luminosos y negros vestidos».

María Aya, en la esclarecedora presentación del volumen panorámico que le dedicó Photobolsillo, lo definía como un cazador tranquilo y también un maestro de la edición fotográfica, capaz de hilar un relato tan personal como elocuente con las imágenes seleccionadas con rigor.

aa-cazando-con-galgos

José Manuel Lara González cazando liebres en la Isla Menor. Serie Marismas del Guadalquivir, 1991-1996.

En Marismas del Guadalquivir el espacio físico aparece definido en el fotograma por líneas que dibujan un paisaje abstracto, o la sequedad de la tierra quebrada, o la uniforme superficie del agua que se rompe aquí y allá con redes o pequeñas estructuras; el conjunto transmite tanto la dureza y la parquedad del paisaje como su hipnótico atractivo. Aya consigue transmitir así la fuerza latente del paisaje andaluz y la dureza del trabajo realizado por sus habitantes. En sus retratos, bien se aproxime a la figura humana o aparezca ésta acompañada de sus instrumentos de trabajo o de animales, capta el esfuerzo físico, la rutina, la sabiduría de los oficios ancestrales. Cabría recordar que, en las décadas en que realizaba estos reportajes, muchos oficios artesanales, y en general el trabajo manual y el vinculado con la naturaleza, incluidas las labores del campo, se consideraban en vías de extinción. Aya fotografía zonas y usos tradicionales que se pierden bajo la presión de la industrialización y la sobreexplotación o el abandono.

El resultado es la mirada del hombre que conoce a fondo el terreno y dota a las imágenes de una tonalidad poética que se vuelven elegía del lugar y del momento.

maria-aya-archivo-padre
María Aya cuida del archivo de su padre

Ferran Freixa, la materia y el tiempo, en El Rinconete del Instituto Cervantes


ferran_freixa_cara

© fotos: Ferran Freixa

La primera fotografía que vi de Ferran Freixa (Barcelona, 1950) era la de un perfil de mujer abocetado en la arena por las olas al morir en la playa. Una imagen poética en blanco y negro evocadora de una presencia latente que se forma y se deshace en segundos. Podría creerse que Freixa es un fotógrafo del «momento decisivo» a lo Cartier Bresson, pero el conjunto de su obra, fruto de ya cuatro décadas en activo, desmiente esta suposición.

Fotógrafo autodidacta, en su hacer se percibe su formación en diseño y pintura artística: el gusto por la composición nítida, el protagonismo de los objetos y las formas, el subrayado de atmósferas, texturas y volúmenes. Profesionalmente, es un reconocido fotógrafo especializado en interiorismo y arquitectura; su obra personal establece una simetría con el quehacer profesional, pues sus temas versan sobre lo que ha resistido a la usura del tiempo y a las modas.

Ferran Freixa pertenece a esa generación excepcional de fotógrafos españoles, surgida en los años setenta, que modernizó el panorama artístico y documental español al abrirse a corrientes interna-cionales en una época especialmente dinámica también en cuestión de avances técnicos, con mejores cámaras, variedad de películas y posibilidad de exponer y publicar en el extranjero. Esta generación, que ha cultivado estilos muy diferentes, es única porque ha desarrollado la porción más significativa de su obra con la técnica analógica —película, laboratorio, soporte papel, exposición en galería, obra impresa en catálogos o libros, oficio, técnica, forja de memoria— y se ha incorporado a la tecnología digital tanto por razones de supervivencia profesional como por curiosidad cultural. Para su obra propia, Ferran Freixa se mantiene fiel a la técnica analógica con cámara de medio formato, pues su filosofía artística se corresponde con los valores propios de ésta: control del tiempo, dominio de la luz, trabajo a largo plazo, calidad del detalle.

freixa-hotel

La obra de Freixa, objeto de exposiciones personales en España y en el extranjero y de una amplia retrospectiva en 2013 (Tecla Sala, Hospitalet), se divide en series temáticas. El concepto unificador es la huella del pasado en la materia: los residuos, las ruinas, los rastros de otras épocas históricas que ocupan espacios apenas percibidos por el apresurado hombre de ciudad, que quizá los desdeña como reliquias obsoletas que se oponen al progreso. Sería esa una interpretación torpe, pues en sus primeras series (1979), las de escaparates, vitrinas e interiores de comercios con solera —guantes, sombreros, maniquíes— o de hoteles elegantes de principios del xx con sus salones, cuartos de baño con paredes de mármol, mesas dispuestas para la comida o para un breve encuentro, la mirada del fotógrafo rescata y subraya nuestra necesidad de una ceremonia, de un ritual, de un escenario como marco para el encuentro: intuimos las acciones de antes y después de esos bodegones. Hay una poesía en el detalle y belleza en un rastro de luz que realza la textura de la materia.
freixa-1

Los objetos desde la mirada de Ferran Freixa hablan menos de una jerarquía de clases que del trabajo bien hecho —el oficio—, de la ceremonia y el ritual —la civilización—, del tiempo para el encuentro. Estas series primeras tienen un carácter biográfico antes que nostálgico: el artista reconoce escenarios familiares, los de una Barcelona a caballo entre el oficio artesano y la producción industrial en serie. Los objetos parecen tener vida propia antes de prestarse al uso que les dará el hombre. La autonomía del objeto, la bella combinación de texturas —telas, azulejos, mármoles— delata la mirada del diseñador, del pintor.

COLECTANIA ULT LECTU
Portugal

Cada espectador decidirá qué series prefiere: las canteras de mármol de Macael; las colonias textiles y los balnearios, que conforman su trabajo más reciente, o la serie de faros, el emblemático bar Marsella en el barrio del Raval, las ruinas de Belchite enfrentadas a esa otra ruina instantánea que fue el Gran Teatro del Liceo de Barcelona tras el incendio de 1994, con las magníficas composiciones surrealistas creadas por el fuego: dalinianos teléfonos derretidos, instrumentos hechos ceniza, chicas de calendario ignífugas y el esqueleto del edificio abierto al cielo.

Mis series favoritas son las dedicadas a paisajes del sur: Sicilia, Cabo de Gata (1999), Marruecos (1987), Portugal o Menorca… En una obra donde la figura humana es una excepción, cuando aparece suele estar integrada en el paisaje: no será un retrato frontal sino un gesto, un escorzo, un movimiento a lo Bernard Plossu, fotógrafo al que Freixa admira. Vemos al hombre o a la mujer indeterminados, los enmarca un paisaje o el entorno arquitectónico con carácter que define el lugar y a sus habitantes. Así sucede en la hermosa serie de Marrakech (1987): el volumen de las telas que cubren el cuerpo —chilabas, capuchas, manta que envuelve al niño que una mujer carga en la espalda— repite los volúmenes abstractos de los manteles de los restaurantes, de las fundas que cubren los palcos y la platea del Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Los paisajes de Cabo de Gata no están compuestos solo según los elementos esenciales que permiten identificar al instante el lugar sino que nos muestran el diseño de la naturaleza en la planta del agave irguiéndose hacia el cielo, la armonía de las formas curvas de unos soportales procurando sombras en el desierto, o frente al mar (L’Alguer, Cerdeña).

ferran_freixa_italia
Roma

La arquitectura es, en su forma de ruina devorada por la naturaleza, la transposición, el símbolo de los cuerpos transformadas, deshechos por el tiempo. Ferran Freixa detiene su mirada en las arquitecturas creadas por el hombre cuando están siendo recuperadas por la naturaleza.

freixa-colonias
serie de Colonias textiles en Cataluña

El Rinconete del Instituto Cervantes

Guardar

Bernard Plossu -le Mexique


 

Mexican Journey

Plossu - Mexico-DF-1966-19

Podríamos preguntarnos por qué hay tantos fotógrafos franceses estupendos. Hace unos días murió Marc Riboud, miembro de esta generación extraordinaria que prácticamente recorrió todo el siglo XX.
Bernard Plossu (nacido en 1945 en Vietnam; recordemos que Indochina, luego Vietnam, era colonia francesa) es fotógrafo del movimiento flou sin empachosas sensiblerías, pero también de clásicos reportajes en blanco y negro como apuntan estas fotos de México.

El vídeo es muy de aficionado, pero se percibe la juventud dorada de la época, que no necesitaba ser, además, maldita, para sentir que vivía plenamente.

Homenaje a Josep Manel Sebastián en Els Dotze Gats, Barcelona


Los efectos de la crisis griega explicada por el nuevo ministro de Economía, Varoufakis, la nueva esperanza del sur de Europa

Mañana abre la exposición de homenaje a Josep Manel Sebastian, laboratorista de COPIA, uno de los más emblemáticos laboratorios de fotografía –analógica y digital– de Barcelona. Josep Manel se suicidó en enero de 2008, cuando la crisis económica a la que nos someten los gobiernos ultraliberales mostró sus garras y, sin duda, debe considerarse una de sus primeras víctimas. Recordemos que las medidas “paliativas” de gobiernos, ayuntamientos, organismos europeos, etc., arrancaron un año o dos después como muy pronto y que, entretanto, las consignas cínicas desde los grandes medios de comunicación proliferaron para hacernos creer que somos los culpables –siquiera los “responsables”, palabra que entraña una voluntad de haber hecho– de nuestra situación.

Sea como fuere, Josep Manel Sebastián era un reconocido profesional que trabajó con los mejores fotógrafos. Incluso yo tuve la oportunidad de conocer su buen hacer, ya que se encargó de tirar las copias en tamaño 40 x 50 de algunas fotografías en blanco y negro de mi viaje por La Habana de 2004. Algunos fotogramas requerían compensar mucho luces y sombras y supo sacar un gran partido de mis negativos. Esa dedicación y ese mimo hasta al más modesto de los fotógrafos que se presentaba en el laboratorio refleja el perfil de un veterano profesional que, como muchos otros en el mundo de la fotografía, fue testigo de la carrera desenfrenada por instalarse en la tecnología digital que transformó en poco tiempo el panorama de la fotografía.

Enlace al comunicado enviado por el sindicato de fotógrafos profesionales, UPIFC, aquí

DATES: del 13 al 31 de febrer de 2015
 LLOC: Dotze Gats
ADREÇA: carrer de l’Olivera, 18.  08004 Barcelona.
ENTRADA: lliure
TRANSPORT: Metro L3 (Poble Sec)

Nevera de fotógrafa analógica


neveraSiento cierta añoranza de la fotografía analógica, del blanco y negro. Salí tardes atrás en busca de carretes ilford y descubrí, con 11 meses de tardanza, que ¡ARPÍ HA CERRADO!

Famoso era su departamento de segunda mano… parece que se hizo una venta final: ¿quiénes fueron los afortunados que se equiparon, quiero creer que a buen precio? Toda una época terminó. Por suerte, queda el fine-art, que a través de internet está abriéndose mercados dispersos pero -soñemos- infinitos.

¿Quién anda por las calles de Miami Beach? Es Camarón de la Isla…


 Paseaba por las calles de Miami Beach un día radiante como hoy, donde la luz da imágenes en eastmantcolor y oí un rasgueo de guitarra que escapaba desde una ventana art-déco, y luego la voz del Camarón… cantando La leyenda del tiempo. Me sentí como en casa, no: mejor que en casa.

 

 South Beach, Miami 1999

 

 

Fotos para book publicitario (hombres)


Foto: María José Furió (modelo F.A.)

Estoy ordenando el laboratorio -reconvertido en estudio de trabajo y leonera–. Encuentro en carpetas copias de fotografías, como ésta, que hice en Tarrassa a F.A., mi descubrimiento hace muuuuchos años. Cuando el modelo es bueno, es posible  hacer fotos en cualquier lugar. Realmente en cualquiera: a ver si encuentro la que le saqué delante de… ¡una parada de autobús!
La foto está tomada con mi querida NIKON FE — 😉

La fotografía sirvió para ampliar su book dándole un aire más desenfadado. Ahora toda la dificultad radica en conseguir un perfecto escaneado del negativo, lo que no es tan fácil como puede parecer, para reproducir el color y la calidad de la toma. En este caso, negativo y no diapositiva.

Espero que esté fenomenal, donde quiera que esté…

Técnica digital, archivos… tempus fugit


Freetown – Bahamas 1999

De la dificultad de actualizar un archivo de imágenes en su mayoría compuesto por negativos en blanco y negro y algunas carpetas de fotografía en color o diapositivas.  El mundo infinito del tratamiento digital. Finalmente, para contar con una memoria fiel de lo visto y vivido… habrá que acudir a la reinvención literaria.

Argelia, 1991 - Nikon FE