Añoranza


copyright: M.J. Furió

Una foto de 1994, quizá el mes de julio, en Sitges, la tomé con una cámara NIKON FE (mi maravillosa NikonFE de cuerpo negro, segunda mano, robusta y guerrera).
Él estaba dispuesto a todo para que la foto funcionara. 23 años, medía 1,80 ó 1,83, ojos verdes, pelo castaño, muy dúctil físicamente. Un acento gallego mortal. La primera sesión fue la mejor de todas, tres carretes en blanco y negro, con más de diez fotogramas salvables. Una mañana fantástica en la playa. Todo fue fenomenal antes de que intervinieran los tiburones de las agencias, que si el pelo, que si los idiomas, que si la ropa. No sé si continuó en esto. Tenía algo.

BEIRUT Y LA PIEL DE LA CIUDAD: GABRIELE BASILICO


copyright: Gabriele Basilico

<

En 1991 la escritora libanesa Dominique Eddé me implicó, junto con otros fotógrafos (Robert Frank, Fouad Elkoury, Josef Koudelka, René Burri y Raymond Depardon) en un proyecto que tenía como objetivo documentar fotográficamente el área central de la ciudad de Beirut.

Era un momento especial de la historia de la capital libanesa, después de quince años de guerra y en espera del renacimiento y de la reconstrucción urbanística: un momento irrepetible para documentar un drama que, tras la reconstrucción dejaría de ser visible. El trabajo fue concebido por un grupo selecto de fotógrafos cuyas esperanzas se cruzarían libremente. Las necesidades del encargo ofrecían y garantizaba el máximo nivel de libertad: no se asignó a nadie un deber en concreto ni, mucho menos, un porción específica de territorio sobre el que trabajar. Solamente se definió un área topográfica, que era la misma para todos, correspondiente a la parte central de la ciudad, limitada al norte por el mar, al sur por la carretera de circunvalación llamada Ring, al este por el barrio cristiano, y al oeste por un barrio “mixto”. En medio, la tristemente famosa “línea verde”.

No se nos pedía que realizásemos un reportaje o elaborásemos un inventario, sino que intentáramos componer un “estado de las cosas”, una experiencia directa del lugar vinculada a una interpretación libre y personal en un momento tan delicado e irrepetible de la historia de Beirut, el final, en 1990, de una extenuante guerra y la expectativa cargada de esperanzas de la anunciada reconstrucción.

Todos trabajamos durante el período comprendido entre octubre y diciembre de 1991.

>>Llegué a Beirut de noche, en una noche muy despejada. Un amigo libanés me acompañó en un primer paseo de reconocimiento. La ciudad no estaba iluminada y los edificios parecían fantasmas. En el silencio total nada más se oía el ruido de los generadores eléctricos. El espacio era perceptible, no así la materia, como si nos encontrásemos en una dimensión abstracta y metafísica. La atmósfera era a la vez pesada y fascinante.

>>Al día siguiente empecé a inspeccionar, a observar sencillamente la ciudad, sin pensar demasiado en lo que debería hacer. Aún no sabía como afrontar el trabajo, como reaccionaría en el terreno ideológico o ético. Luego empecé a moverme con mayor libertad, disparando de modo sistemático con una cámara 6×9, de medio formato, sin trípode, para intentar establecer de manera progresiva una relación posible con la ciudad.

>>Trabajar en una zona delimitada, que cubría poco más de un kilómetro cuadrado, me permitía ser más profundo, más analítico. Empecé a estudiar el centro histórico desde distintos puntos de vista e incluso llegué a subirme a los tejados de los edificios más altos, una práctica a la que he siempre he tratado de mantenerme fiel a lo largo del tiempo. Inspeccioné la zona a diferentes horas del día, un modo de proceder muy importante para mí, pues me considero ante todo un fotógrafo “documentalista” y me esfuerzo en mostrar una realidad comprensible, reconocible. Me interesa, sin renunciar al lenguaje documental y convencido de su inalterada capacidad de expresar un equilibrio y una distancia ecuánime con el mundo exterior– reconstruir un sentido posible entre la experiencia de la visión y el escenario que tengo ante los ojos.

>>En este sentido, en Beirut creo que el reto era, sobre todo, buscar las claves que me permitirían forjar una relación personal y afectiva con el lugar, e instaurar un diálogo con la ciudad del mayor calado humano. Quería crear una familiaridad, dejar de considerar la ciudad de Beirut como una gran herida abierta, como un teatro de la memoria y como una reliquia.

De Arquitecturas, ciudades, visiones, lo traduje para La Fábrica, 2008.

Gabriele Basilico (Milán, 1944) es uno de los fotógrafos que me interesan por su manera de transmitir atmósferas, el peso de lo humano en paisajes vacíos. Sus imágenes de Beirut tienen algo de icónico, por el misterio que envuelve esas calles desiertas tras la destrucción. (Hace muchos años unos amigos en su gira flamenca por esos países exóticos se fotografiaban delante de las ruinas de la capital de Líbano igual que se habían “retratado” delante de las de Atenas o Roma o Marraquech. Iletrados, ingenuos, establecieron una perspicaz simetría entre Atenas y Beirut). Ayer descubrí a otro italiano, Mimmo Jodice, que juega con lo contrario: la soledad concentrada en las ciudades desorbitadamente grandes, atestadas y su inexplicable belleza.

Un día viajaré a Beirut, volveré a interesarme por países que ahora están malditos por la mala publicidad de los medios occidentales: ese Oriente cuya mixtificación Edward Said nos echaba en cara, él que estudió en las universidades más elitistas de Occidente, las que garantizan una resonancia internacional a los intelectuales brillantes sin importar de dónde vengan.

Dejar de ver Argelia, Egipto, Marruecos, Sudán, Mauritania, Líbano, con los ojos prestados de los calvinistas, metodistas, judíos y otros puritanos que rigen el mercado de la opinión pública, y mirar para ver lo que verdaderamente hay. En definitiva, para ver nuestro pasado y el futuro que negamos.

VISA POUR L’IMAGE 2008 – Festival International de Photojournalisme


© foto: María José Furió

¿Hablarías mal de quien te da bien de comer?


El pasado miércoles 28 de mayo asistí en la delegación de la ciudad de Perpiñán en Barcelona a la presentación a los medios del Festival de Fotoperiodismo Visa Pour l’Image 2008. Además de las autoridades de la localidad francesa, simpáticos y escasamente dotados para la retórica, estuvo presente el alma mater de VISA, Jean-François Leroy, el siempre controvertido director de estos encuentros que reúnen en el sur de Francia las imágenes más impactantes sobre los acontecimientos que constituyen los temas privilegiados de la prensa mundial. Este año, Leroy no ha suprimido por decreto ningún género, como sí hizo el año pasado con el retrato. Imagino que más que enmendarse los jóvenes reporteros y proponer fantásticos portafolios, lo que sucedió fue que a Leroy le llovieron tantas críticas por su postura maximalista que este año en la presentación decidió moderarse. A mí, desde que escuché su participación en los debates dedicados al fotorreportaje, Latidos de un mundo convulso, me cae muy simpático. Y de otro lado, el día que en Cataluña algún certamen fotográfico llegue no sólo a celebrar veinte años sino a convocar a nombres tan significativos como lleva haciendo VISA, entonces puede que preste atención a las críticas que se le hacen por aquí.

VISA POUR L’IMAGE celebra su 20 aniversario con unas treinta exposiciones. Destacan la retrospectiva dedicada a Alexandra Boulat, que falleció el pasado 2007, la dedicada al legendario reportero de la guerra de Vietnam David Douglas Duncan, con This is War, y la de Horst Faas, 50 años de fotoperiodismo.

Por supuesto, la guerra es el tema estrella de las Jornadas, junto con las retrospectivas, como la que se dedicará a Mayo del 68. No faltarán las Veladas Fotográficas y la entrega de premios a diversas categorías. VISA 2008 insiste en sostener la bandera del fotorreportaje contra todos los agoreros que todos los años decretan la muerte de un género fotográfico que hasta Jeff Wall, el líder de la fotografía artística, reivindica como última verdad de la pasión por la realidad.

Si un peinado bastara para acabar con la Monarquía, debería ser éste


Bandera de la II República Española

COPYRIGHT- EFE – Reina Fabiola de Bélgica

Cincuenta años con el mismo peinado

El peluquero de la reina belga asegura que a la soberana le gusta por su “naturalidad”

Leo esta noticia en El País de hoy, que me ha hecho soltar la carcajada. Es noticia de la agencia EFE, y no es improbable que esté adornada, ni que haya salido de la mente republicana de algún plumilla.

“La reina Fabiola de Bélgica lleva literalmente medio siglo con el mismo peinado… El peinado le gusta porque es muy práctico y cae con naturalidad”, ha contado Massaer. La vieja dama recalcitrante puede gozar de su singularidad porque, como asegura su paciente estilista: “En los cuarenta años que hace que se ocupa del famoso peinado de la reina, ninguna otra clienta le ha solicitado el tipo de corte de Fabiola”.

Sí, es difícil entender por qué el resto de mujeres no nos decidimos a lucir un peinado tan práctico y al que le basta un discreto collar de varias vueltas para dejarnos convertidas en sosías de Carmen Polo de Franco.

Supongo que una razón estética es tan válida como las mil otras razones por las que algunas deseamos la abolición de la monarquía. ¡¡¡VIVA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA!!!

Una solución inteligente al "Síndrome Pantoja"




El “Síndrome Pantoja” es el que aqueja en la actualidad a cientos de españolitos, personas sin ningún interés que nada mejor tienen que hacer que fastidiar al fotógrafo de calle. Tan pronto ven asomar una cámara manifiestan síntomas de aversión al fotógrafo, histrionismo, grosería verbal, y matonismo. Empiezan a exigir al fotógrafo que aparte la cámara de su cara (sobre todo si la cámara está apuntando adonde no se los ve), que no les fotografíe, que guarde de una vez la cámara. Son personas que ignoran del todo la ley sobre el derecho a la imagen y sobre el derecho a tomar fotografías en espacios públicos, y sobre las condiciones que han de cumplirse para que puedan considerar lesionados sus derechos. Por eso, porque lo ignoran, pese a ser los primeros en sacar el móvil para tomarle fotos a un desgraciado en paro que decide quemarse a lo bonzo, y correr a publicar la aberración en Youtube, tienen desplantes al estilo Pantoja delante de los paparazzis.Tan ignorantes son algunos de ellos que dan por seguro lo que cantaba la zarzuela, “que los tiempos avanzan que es una barbaridad”. Por lo que no sólo no les extrañaría que pudiesen sacarse fotos desde la nuca sin emplear la cámara, sino que están seguros de que esas cámaras tan enigmáticas ya se venden. Hace apenas tres días, una mujer aburrida que salía de la iglesia de Belén en Ramblas dio por seguro que nada podía ser más apasionante que su venerable y vetusto rostro, pese a estar yo de espaldas y sacando una foto de un cartel de “Se vende piso” para enviárselo a un amigo en Israel. No la vi hasta que me increpó con un: <No me saques fotos. ¿A que me estás fotografiando? No quiero fotos>.

La situación es grotesca, pero también un problema, porque gracias a todos esos Pantojas la fotografía de calle corre el riesgo de desaparecer.

La compañía de relojes de lujo Baume & Mercier ha encontrado, por lo que parece, una solución digna: Arranca ya PhotoEspaña08

, y con ella las fiestas de inauguración de charlas y exposiciones. Para el cóctel de bienvenida, que se celebrará en la Azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el próximo 3 de junio, la invitación adjunta una cartulina con un texto que se convierte en contrato de consentimiento al uso de tu imagen:

“Le informamos que este Evento celebrado por Baume et Mercier junto con PhotoEspaña va a ser fotografiado y/o grabado para difusión mundial en televisión y para uso, distribución y explotación en otros medios incluyendo Internet. Asistiendo a este evento, consiente expresamente que su imagen/voz pueda ser grabada, filmada o fotografiada por Baume et Mercier y PhotoEspaña y autoriza cualquier uso, reproducción, comunicación y/o distribución del material registrado por Baume et Mercier y PhotoEspaña, sin restricciones en todos los medios incluyendo internet”.

No puede descartarse que sea sobre todo un aviso a los adúlteros…

ME IRÍA YA…


Buenos Aires al atardecer –
copyright: publicidadvina.files.wordpress.com/2007/04/bu…


En Buenos Aires, según cuenta el suplemento Radar del diario Página 12 hay una verdadera euforia por aprender español. Ahora que hasta los viejos amigos, con los que llevas 20 años hablando en castellano, y haciéndoles el favor de hablar un buen castellano, en lugar del patois que se habla aquí, te exigen que hables catalán. Y ahora que Barcelona se ha convertido en el peor lugar para hacer una “carrera” literaria en castellano –salvo que, ¡oh paradoja! seas latinoamericano… ¡o catalán!–, ¿tendré que trasladarme a Buenos Aires? Descartando a los típicos llorones psicoanalíticos –oh, qué mala era tu mamá, qué mala fue la vida contigo no permitiendo que nacieras en una cunita forrada en puntillas y algodones!–, los argentinos son los únicos con los que al hablar me siento despierta.

véase:

Hablando se conoce gente

Estadounidenses y europeos atraídos por dólar y euros bajos, más oferta nocturna y clima cosmopolita, chinos que lo necesitan para sus negocios y prefieren eludir los placeres urbanos, brasileños que lo aprenden por necesidad bilateral y cercanía cultural: especialmente en Buenos Aires, pero también en el resto del país y hasta en Internet, la demanda por aprender castellano aumenta y puede convertirse en una gran puerta de intercambio migratorio y trabajo para los locales. Y, además, también se enseña de forma gratuita a todos los refugiados —políticos, económicos, ecológicos— que llegan al país.


Sigue en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4634-2008-05-25.html

HABANA BLUES



ARENAS DE SOLEDAD

Empezar de nuevo
sin destino y sin tener
un camino cierto que me enseñe a no perder la fe
y escapar de este dolor sin pensar en lo que fue
¿cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer?

En lo bello, en la verdad de la esperanza
de esta sed de amar,
en los sentimientos que se quedan,
sueños que perduran
y busqué y subí y fui preso entre las alas del amor
sin distancia y sin recuerdos
en las arenas de esta soledad

Presa de un silencio roto,
hijos del amanecer
que nunca alcanzó esa luz, tan confundida en el placer
y cierro los ojos, sólo para comprender
cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer

Ficha técnica

Título: Habana blues
Director: Benito Zambrano Tejero
Año producción: 2005
Formato: DVD
Duración: largometraje – 119 min

TIERNOS DRAGONES – UN LIBRO MUY RECOMENDABLE



Portada del original francés


DE: ADN
Para el peque de la familia: ‘Dragones cariñosos’

<Tanto si ha leído El Hobbit como si todavía es demasiado pequeño para introducirse en los mundos de Tolkien, Dragones cariñosos es una buena opción. Todas las preguntas acerca del mundo de los dragones tienen respuesta a través de unas ilustraciones espectaculares y unas historias llenas de humor. Seguro que a más de un adulto también se le van los ojos.>>

DE: SUR.ES, diario de Málaga

<>

DE: EL PERIÓDICO, de Barcelona, especial Día de Sant Jordi, que mató a un terrible dragón, como bien sabemos.

<Dragones cariñosos, un plaer visual, repassa totes les espècies i les seves legendes>>.

Dragones cariñosos es el título que en Editorial Oniro han puesto a mi traducción de Tendres Dragons. “Cariñosos” tiene su qué pues resulta irónico sobre el dibujo de la portada, donde se ve a un efusivo dragón dándole un besazo a un intrépido caballero. Pero yo prefiero “tiernos” porque es un sentimiento de ida y vuelta: los dragones nos inspiran ternura (?) y son tiernos en su comportamiento. Francamente, nunca creí que escribiría una frase como ésta!!!

Las ilustraciones de Philippe-Henri Turin son SENSACIONALES, y los textos de Sylvie Chausse tienen realmente gracia, sin perder de vista el rigor.

Editorial: ONIRO
ISBN: 978-84-9754-327-9 / Tipo de edición: CARTONE / Año de edición: 04/2008
Páginas: 200

"MATRIMONIOS" en REVISTA GALERNA


Photograph by Walter Bibikow/Taxi/Getty Images
Cape Town’s waterfront occupies a scenic strip of land between the Atlantic Ocean
and the sandstone heights of Table Mountain, known in Afrikaans as Tafelberg.

La revista de Literatura Internacional Galerna, dirigida por la poeta Marta López de Luaces, que desde 1998 es también profesora de Literatura española y latinoamericana en Montclair State University (Nueva York, USA), publica su cuarto número.

En el apartado de Relatos incluye uno mío: “Matrimonios”. Inspirado muy libremente en personajes y situaciones reales, es un retrato de las turbulencias amorosas de mi generación. El impulso de escribir el relato surgió de la necesidad de presentar a personajes más interesantes que los que suelen aparecer en las novelas españolas, siempre cortados por el mismo patrón. Conseguir personajes interesantes no era difícil: bastaba con tomarlos de la vida real.

Este es el principio:

<Todo su proyecto de vida con PW había saltado por los aires quince días antes de conocer a Alberto. Corría el mes de julio de 1994. PW había llamado desde Bélgica para avisarla de que los planes del mes de agosto habían cambiado y que no podría volver a Barcelona. Por el tono de su voz, ella entendió que no iba a añadir que, a pesar de todo, a pesar de ese contratiempo que no había empezado a explicarle, en mayo estaría de regreso en Europa, como cada año al terminar sus cursos en la universidad de Ciudad de El Cabo, y que podrían encontrarse otra vez y escaparse unos días juntos. Una alternativa ligera a la medida de su corazón ligero. Apenas oyó con claridad las palabras con que él se explicaba en su francés de acento flamenco sin vocalizar. Pero entendió claramente que, como no podía ser menos tratándose de PW, había varios aviones, varias ciudades de distintos países y varias mujeres de razas distintas.>


De fotografía y otros entusiasmos / Islas Georgia del Sur y Sandwich del Sur