Archivo de la categoría: Fidel Castro

Iconos: Romy, Luchino Visconti & cámaras Nikon


romy schneider luchino visconte nikon
Romy Schneider con el director italiano Luchino Visconti

Los mejores usamos NIKON 😉

Cuba-Fidel-Taschen
Lee Lockwood junto a Fidel Castro

La Cuba de Fidel es un fotorreportaje extenso de 1965 dedicado a indagar en los primeros años de la revolución cubana. En la entrevista, Fidel se explaya largamente como era su costumbre y, también como era marca del personaje, no se muerde la lengua en sus declaraciones tóxicas que derivaron en lo que ya sabemos. La foto superior muestra un recorte de la imagen del fotógrafo, el norteamericano Lee Lockwood, junto al caudillo cubano. Cuando llegué a esta página, pensé en lo simples que nos parecen hoy esas cámaras y, sin embargo, eran de lo más avanzado en la época y las imágenes realizadas con ellas poseen una textura y un grano que me las hace imperecederas (al margen de lo que el baño de paro haya podido perjudicarlas 😀

cuba de fidel taschen portada
La versión original inglesa, de Taschen.

Taschen está tirando la casa por la ventana en el mes de julio y este libraco, al que sucumbí y me regalé por el día del Libro, se vende a mitad de precio, no sé hasta cuándo.

Anuncios

Algo personal – Fotografía cubana


jodidos_001roque

© Copyright A.Roque

He descubierto a un fotógrafo cubano con un trabajo que me ha gustado mucho.  Su página se llama Algo personal:

Son sensacionales algunos portafolios, como éste de “Jodidos pero contentos” o el dedicado a los Balseros y a África. Trabajan con Leica. Estos cubanos sí que saben…

Fidel contra el huracán


huracán Iván – 2004 copy: http://www.rescate.com/ivan.html

Vuelvo a publicar este artículo sin las coletillas que alguien sin criterio coló en la revista Culturas de La Vanguardia.

El Charlie había dejado este verano en Cuba un rastro de devastación del que en septiembre todavía no se habían recuperado las calles, las infraestructuras ni los ánimos. De modo que cuando se avisó de la llegada del Iván, un ciclón de fuerza 5, la máxima, con vientos huracanados de más de 200 km por hora, toda Cuba se prestó a seguir las indicaciones de las autoridades… militares, por supuesto. Se esperaba al “fenómeno” para el domingo y ya el viernes se veía por toda La Habana descolgar farolas y letreros, a gente cargando tablones para cegar puertas y ventanas y a los pescadores retirando los barcos de la bahía, a todos haciendo acopio de sacos de arroz y ello con una mezcla de indolencia caribeña y disciplina comunista. Los turistas de “todo incluido” eran trasladados a Varadero y otras zonas de la isla con edificaciones sólidas… y quien conozca La Habana Vieja y Centro Habana sabe en qué estado de ruina están las casas, qué desabastecidos los agromercados, qué largas las colas para recoger el pan con cartilla de racionamiento, qué resignada la actitud del que sabe que por quejarse puede ir preso y qué melosos los habaneros para sacarle los dólares al turista.

Fidel a todas horas. . Él lo es todo: meteorólogo y comentarista, gran jefe y gran padre, estadista, historiador, todos los papeles y todos los símbolos se resumen en él. Y no son los expertos meteorólogos, que ofrecen datos de la trayectoria del Iván, no la pareja de maduros presentadores del Sistema Informativo de la televisón cubana, no: es Fidel quien demuestra su ingente conocimiento del fenomenal enemigo que avanza decidido a arrasar la isla. Y sólo esa amenaza de devastación total explica la presencia de Fidel en primera línea de frente, el repaso exhaustivo de los principales ciclones de 1926 y 1944 con sus muertos y los encomiables planes de evacuación y abastecimiento hoy en vigor. La Mesa Redonda emitida por televisión escenifica las horas “en capilla” previas a la batalla del Comandante, acompañado de sus leales, contra el Gran Mal. Si Charlie le llegó a Fidel como, según dijo, “regalo de cumpleaños”, Iván pone a prueba la capacidad de resistencia y recuperación del pueblo cubano, resistencia heroica en honor del líder y Jefe de la Revolución. La información acompañada de gráficos, objetiva y reiterada, servida por el especialista, tiene un segundo plano simbólico expreso en la presencia de Fidel. Al evocar anteriores catástrofes y la magra ayuda estadounidense, orgullosamente rechazada, se transmite un temor no formulado a desaparecer del mapa, como ya lo han hecho la URSS, la Yugoslavia de Tito y el bloque comunista europeo. , clama.

El lenguaje personal, suelto es exclusiva de Fidel: sus bromas son muchas veces de una crueldad pasmosa, como cuando llama a los pinareños, habituales víctimas de inundaciones, “propietarios de todos los ciclones”. Se presenta de improviso en el lugar amenazado, las autoridades le reciben con alborozo, departe con el pueblo. La cronista ensalza: intenso, llegó una vez más mucho antes que un huracán>. Está claro que el huracán es él. Las pantallas muestran a empleados sonrientes talando árboles, despejando carreteras, a estudiantes reclutados para acelerar la cosecha de frutos estratégicos, o conduciendo a la población a refugios seguros, una estética de los primeros sóviets que los funcionarios cubanos miman con involuntaria socarronería.

Pero los dioses están con Cuba y el Iván se desvía, rumbo al Yucatán, tocando sólo la provincia de Pinar del Río. Una vez más, no hay que lamentar una sola víctima. Vuelve la normalidad, sólo la lluvia, el fleco del paso del “meteoro”, da fe de la amenaza. Los presentadores respiran, agotados; llega el momento de hacer balance. Existe voluntad política para evitar la catástrofe, resume comedido el meteorólogo. Pero todos los triunfos son del comandante. Una entusiasta compañera resume lo vivido en una crónica leída por televisión: .


Y el viejo gladiador sueña que la Historia lo absolverá.

María José Furió – La Vanguardia, España, 6 de octubre de 2004.