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Consuela ver sufrir a otros. Guión alternativo de BABEL


Babel. Brad Pitt (Richard), impotente, implora ayuda

Cate Blanchett (Susan), esposa insoportable, recibe un certero disparo
mientras viaja en autobús por Marruecos con Brad
 

Consuela ver sufrir a otros, sobre todo si son guapos y sabes que siempre hay un happy-end para los guapos. Película ideal para expeler adrenalina sufriendo y despotricando: BABEL, de Alejandro Glez. Iñárritu con guión de Arriaga. Un guión lleno de trampas y lagunas, donde los “malos” son, caramba qué moderno, los parias de esta tierra. Los pastorcillos marroquíes que juegan con escopetas y la criada que se va de boda a su México lindo querido llevándose a las dulces y tontas criaturitas rubias a las que cuida. Y, ay qué ver en qué estaría pensando esa mujer, que ¡después de 16 años de residir en el país se ha comprado un apartamento pero continúa sin papeles!, así que la echan del gran país de acogida y la devuelven sin nada a su maldito país.

Por cierto, son patrimonio de los wasp los conflictos sentimentales remilgados. La Blanchett reprochándole, hasta que una bala le calla la boca, a su maridito que no supo qué hacer consigo mismo cuando perdieron a un crío.
Capítulo aparte es la historia japonesa. Será porque no la escribió Arriaga?

ARGUMENTO ALTERNATIVO PARA BABEL

Brad, guapo, olvidaste  meter mano en ese guión. No basta con sacar a polis dando una paliza a los pobres pastores-guías-traficantes marroquíes y a los mexicanos que tiran por la calle de en medio (García Bernal) para tener una peli comprometida. Mira, yo te ayudo: Babel sería buena si fuese como sigue: los chavalines rubios juegan con una escopeta y disparan a un mexicano que pasaba por su barrio. La pastora marroquí le reprocha a su marido que la dejara tirada en su cabaña cuando perdieron a un crío de su (inmensa) prole y a ella le dio la depre y él se fue a recoger calabacines en Almería (Al Andalus). Los pastorcillos luchan desesperadamente por ir al cole: uno quiere ser policía, el otro guía turístico. Se financian la escuela vendiendo costo. La baby-sitter quiere vender su apartamento para retirarse en México, donde será una despiadada promotora inmobiliaria. Y el japonés que ha perdido a su mujer pierde además la cabeza y se vuelve exhibicionista. Su hija adolescente y sordomuda, desesperada por la falta de entereza de papá, se lía desde el principio con el policía guapetón, con el que vive una intensa historia de amor.

¿A qué valdría la pena ver esta versión?

Personajes como ya no se escriben: Bonny and Clyde


Una imagen de Faye Dunaway, en Bonny and Clyde (1967), de Arthur Penn con guión de Robert Benton. Me encanta esa época, de gente valiente, con carisma y redaños. De qué sirven las conquistas de la lucha feminista si los personajes femeninos que encontramos en el cine y en la literatura son tanto más reaccionarios, cursis y unidimensionales de lo que nunca fueron los más casposos bodrios estrenados en el franquismo. Las causas que se me ocurren son múltiples –bajo nivel literario de los guionistas y directores de cine modernos que prefieren la intriga al dibujo del personaje; despolitización de los años ochenta y noventa; presión de los lobbies que buscan públicos mayoritarios al que todo le pica y todo le hiere–, pero lo cierto es que no encuentro ningún personaje femenino cinematográfico reciente que oponer a los que ofrecen las grandes películas de los años sesenta y setenta. (No, por favor, ni hablar de esas películas hechas para gustar a las chicas a las que les gustan lan chicas como Thelma & Louise.) Una lista de insuperables: Jeanne Moureau en Jules et Jim; Claudia Cardinale en Il giorno della civetta, Sofía Loren en La ciocciara, Romy Schneider en L’important c’est d’aimer, Jakie Bisset en Bullit, Jane Fonda en Klute,

Continuará…

Sin olvidar a los partenaires masculinos, J.P. Belmondo, A. Delon, S. McQueen, D. Hoffman, R. DeNiro, A. Pacino, M. Bronson, Donald Shuterland, Roy Scheider, Michel Sarrazin.

Continuará…