“La notte”, de Michelangelo Antonioni, escenas con lluvia


He vuelto a ver hace poco La notte, de Michelangelo Antonioni, un clásico del cine italiano de los años 60.  Relata el fracaso de un matrimonio de la burguesía milanesa; recorre varios escenarios donde se exhibe el tedio de la mujer, Jeanne Moreau. En Ascensor para el cadalso y Los amantes, las dos de Louis Malle, la actriz francesa ya había encarnado esta figura icónica de la década.

Esta vez me ha llamado sobremanera la atención cómo aprovecha Antonioni los valores dramáticos de la fotografía en blanco y negro. Personajes que, supuestamente, se divierten con frivolidad en fiestas y encuentros sociales –pero ¿qué otra cosa se puede hacer en la fiesta de un acaudalado empresario, además de establecer contactos lucrativos para un futuro próximo?– y que buscan con denuedo un sentimiento intenso de conexión con la vida, con otros hombres o mujeres. La escena de arriba nos parece hoy pueril; supongo que las drogas euforizantes no circulaban entonces con tanta alegría.

Me gustó mucho esta escena, donde Jeanne Moreau y su flirt charlan encerrados en el auto de él, un deportivo de lujo que da indicio del nivel económico del personaje–. Pensé en lo que debió de disfrutar el fotógrafo del rodaje con estos movimientos de cámara, la lluvia que disuelve las caras vistas a través del cristal… En una película que reserva para el final la apoteosis de las palabras, esta escena silencia el diálogo, le basta con retratar las expresiones para sugerir que la mujer puede hallar una oportunidad de revitalizarse.
La fotografía de la película es de Gianni di Venanzo, que murió con apenas cuarenta y cinco años, después de haber colaborado con lo más granado del cine italiano, desde Luchino Visconti a Roberto Rossellini, de M. Antonioni a Vittorio De Sica, de Federico Fellini a Francesco Rosi. Caramba, ¿no?

Voy a buscar más información sobre él…

 

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Semblanza de Jean-François Leroy, director de Visa pour l’Image en su 30 edición


leroy por morvan
Foto: Yan Morvan

Una semblanza de Jean-François Leroy, el fundador del festival Visa pour l’Image, que ha iniciado esta semana su trigésima edición, publicada por el diario francés Libération. Treinta años con JF Leroy al frente de uno de los certámenes más coherentes en el panorama fotográfico.

El texto, en francés claro está, es de Gilles Renault; la fotografía del célebre Yan Morvan, reconocido fotógrafo de guerra, que expone este año en Perpignan su reportaje Bobby Sands, Belfast, mayo de 1981. En el texto abunda el argot, así que podéis poner al día vuestro francés:

«Même claudiquant, le personnage reste entier. Un peu bancale dans ses Stan Smith, la silhouette arachnéenne de Jean-François Leroy ne passe pas inaperçue dans les rues de Perpignan quand, à quelques jours de l’ouverture de Visa, il déplace ses 192 centimètres à l’aide de deux béquilles, à cause d’un pépin au genou survenu peu avant de quitter Paris. Sauf cata, il ne devrait toutefois guère subsister de séquelles durant ce début septembre où se déroule la 30e édition du plus grand rendez-vous mondial consacré au photojournalisme, qu’il a fondé en 1989 et continue depuis de porter à bout de bras.

… y continúa aquí.

Yan Morvan Belfast 1981 - Perpignan programamorvan-belfast perpignan 2