GUAPO, GUAPO, GUAPO


Paul Newman
Paul Newman

Desde luego… que hayan inventado las tiritas de colores y que no hayan inventado un remedio contra el cáncer…

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LA IDENTIDAD ES PATOLOGÍA: ROBERT ANTONI en conversación con Lawrence Scott


Robert Antoni. Photo: María José Furió

Robert Antoni, by Lawrence Scott
Issue 91 Spring 2005
, LITERATURE

Una respuesta creativa, lúcida, al problema de las identidades nacionales es la que ofrece esta conversación entre el escritor Robert Antoni (nacido en Trinidad, criado en Estados Unidos) con Lawrence Scott y que recogió la revista BOMBSITE hace tres años.
Me gusta especialmente es aspecto nada higienista de su postura, algo que echo naturalmente de menos aquí en España.

“Robert Antoni and I are talking to each other because Trinidad is our home; its literature is our literature. His new novel, Carnival, is about “home.” Where is our home? His characters are pulled between the metropoles of New York, London, Nice and “the island,” a fictionalized Trinidad, where they return to perform the liturgy of Carnival, the rituals of homing. They return with the hope of finding home in the “Car . . . nee . . . val” and in the interior of the island, the tropical rainforest. This pilgrimage is not simple. Their desire for the pure and the idealized eludes them as they find and lose each other over and over in the flux and complications of race and sexuality. There are love stories here, brutally undermined by the complications of the past, ironized through humor and pathos.

Robert and I met once in London and talked tentatively and briefly. But we have met more importantly in the books that we have written. Divina Trace, his first novel, mesmerized the literary world when it was published in 1992, winning the Commonwealth Writers Prize for Best First Book; it is a veritable laboratory for the alchemy he works in his experimentation with Caribbean Creole. Blessed Is the Fruit and My Grandmother’s Erotic Folktales followed, exploring the same territory of the island, the reconstructions of family and the past, continuing Antoni’s interest in pathology and identity. “Pathology is identity,” he says in conversation, on the phone from Barcelona to me in London.”

Sigan aquí la conversación : http://www.bombsite.com/categories/11

El poeta José Ángel Cilleruelo comenta mi novela "La mentira"


Portada de mi novela. Diseño con anilinas de una foto
de mi madre ( tomada en la Costa Azul en 1961), por Jordi Sàbat


Tremenda sorpresa me ha producido encontrar el comentario del poeta José Ángel Cilleruelo a mi novela, La mentira, publicada nada menos que hace once años por la editorial Mondadori.

Que el comentario venga de un poeta y que su lectura no haya sido dictada por el impulso de la “rabiosa actualidad” le da mucho más valor.

Dice José Ángel Cilleruelo en su blog, El visir de Abisinia:

  • lunes 8 de septiembre de 2008

    Encuentro en el cajón de los libros faltos de cariño La mentira. Se publicó, veo, en 1997. Su autora reside en mi ciudad y posiblemente estudiamos en la misma facultad, los mismos años. Pero carezco de noticias suyas. Nada más llegar a casa abro la novela: los primeros capítulos, breves, ya me dejan boquiabierto; luego la historia me absorbe. María José Furió emprende un viaje sin concesiones a ese territorio fronterizo del final de la infancia e inicio de la adolescencia. Una prosa precisa, envolvente, sin concesiones al infantilismo, a la que le gusta tanto mostrar la trama como esconderla.


En 1997, Mondadori, a punto de convetirse en multinacional, no hizo ninguna publicidad de la novela y, creo que con buena intención, Claudio López Lamadrid prefirió organizar una comida con los periodistas de los principales diarios. Sin duda pensó que se trata de una novela que cobra sentido en las distancias cortas. Claudio no sabía que yo llevaba dos años de vida tan a-normal que aquello me forzaba a un protagonismo para el que no tenía palabras. (Ni casi cuerpo, pues estaba hecha un espárrago.)

Recuerdo muy bien que entre los asistentes estaba Alex Salmon, de El Mundo, hoy encumbrado como subdirector del diario y haciendo gala de un acendrado ideario de derechas. Pese a eso, me cayó muy bien y es el tipo de persona con quien muy difícilmente estaré de acuerdo pero más difícilmente aún me liaría a tortazos. Su diario no se hizo eco de la presentación, como tampoco lo hizo El País, que vino representado por Moret, periodista y escritor de viajes. Creo que Moret vino convenientemente aleccionado en mi contra por Mónica Martín, así que no me sorprendió nada que la comida no le animara a escribir en pro de mi pobre novela. El resto de diarios, excepto el Avui, para quien firmaba una periodista muy joven nada tonta, vino representado por pesos muy ligeros, que parecían trabajar a destajo y preguntaron cosas tan absurdas y peregrinas como ¿cuánto has tardado en escribir la novela? Presentó I. Vidal-Folch y recuerdo igual de bien que las notas de prensa ni lo mencionaron, eso que era un escritor reconocido con una novela aún caliente en Anagrama. En realidad, en aquella comida quedó escenificado el cambio de estatuto del escritor, del editor y de los periodistas culturales. Pero ¿podía saberlo yo?


De aquel año lo mejor fue la noche previa a la presentación del libro.