LOS CUENTOS ERÓTICOS DE MI ABUELA, de Robert Antoni


My Grandmother’s Erotic folktales, de Robert Antoni

Robert Antoni. Foto: M.J. Furió

Entrevista al autor publicada en Lateral, febrero de 2003

Quien conozca un poco al escritor Robert Antoni (Trinidad, Bahamas, 1958) sabrá que es un hombre de aspecto sosegado, ojos oscuros muy vivos, a quien su castellano algo dubitativo hace poco aficionado a los largos discursos. Si ha asistido a alguna lectura de cualquiera de sus tres novelas sabrá también que tan pronto arranca a leer sufre una transformación asombrosa. Una voz no oída hasta entonces brota de su garganta y va modelando todo un coro de personajes que se atropellan con su historia reivindicando su protagonismo. La energía de todos y cada uno de ellos se transmite a la fisionomía de Antoni, que parece dejar que su cuerpo y su voz sean la correa de transmisión de un mundo desbordante de sensualidad, humor, exotismo y misterio caribeños. Cuando termina la lectura y este ex profesor de Escritura Creativa de la Univ. de Miami recupera la tranquila expresión de su cara, animada por un rescoldo interrogante en los ojos, el auditorio lanza un suspiro de alivio, pero la duda se incrusta: ¿han presentado la performance de un estupendo actor o el trance de un poseído por los mil demonios de la isla de Trinidad?
  • Cuando tengo la voz, tengo el personaje, tengo la novela –dice Antoni, con la voz apagada por el constipado que esta tarde de diciembre le fastidia y provoca cualquier añoranza del Caribe.
  • ¿Cómo encontraste la voz de la abuela de Los cuentos eróticos?
  • Viene de mis recuerdos de infancia, cuando pasábamos las vacaciones en Trinidad y ella nos contaba esas historias de la isla, que luego he recuperado en los cuentos, buscando sus palabras, su música. Mi abuela era como aparece en el libro. En la segunda guerra mundial, una viuda joven nacida en Venezuela, que tiene que criar a ocho hijos; era la dueña de una plantación de cacao, pero llegaron los americanos y dijeron que le confiscaban su propiedad y que ya le pagarían al terminar la guerra. Con la base militar, la isla se convirtió en una casa de putas y para que los soldados que se alojaban en su finca no se fuesen al burdel después de cenar, ella los retenía con sus cuentos…
  • Picantes..
  • Muy picantes! Si no, se marchaban.
  • Desde el principio se ha dicho de tus libros, en especial de Divina Trace, que recogen la influencia de García Márquez, de Joyce, de Faulkner. Son autores antiautoritarios, tanto en sus contenidos como en lo que se refiere a dónde se sitúa el narrador respecto a lo que relata.
  • García Márquez es muy importante para mí, el realismo mágico es muy evidente en la primera novela. Pero se trata de un reconocimiento al revés. Mi abuela contaba sus historias con ese estilo a lo García Márquez, leer a García Márquez fue reconocer la tradición de mi abuela. ¿Faulkner?, se refieren a que la isla de Corpus Christi es un territorio literario; además, la estructura de Blessed is the Fruit se resume en el diálogo de la señora blanca y la criada negra, así que hay algún rastro claro de él, y Joyce, por el trabajo con el inglés, el inventar palabras y todo eso.
  • Robert Antoni no agota la nómina de sus influencias, está más interesado en hablar de los argumentos y mitos de la isla que de la carpintería de sus novelas.
  • Cuando empecé a escribir quería contarlo ¡todo! Yo quería hacer lo contrario que los escritores de la generación de 1950, con V.S. Naipaul a la cabeza, los grandes autores de Trinidad. Ellos escriben en inglés y lugo intercalan palabras del dialecto de Trinidad, pero las ponen entre comillas. Siempre miran hacia Inglaterra, dicen que quieren construir una tradición literaria seria de la isla, pero están mirando hacia la metrópolis. Desde el principio quise narrar desde dentro de la isla, por eso en mis libros los dialectos y el inglés están al mismo nivel, sin signos de puntuación que los separen. Pero, además, es que mi abuela hablaba así, mezclando el español, el inglés y el criollo. Quiero reproducir el lenguaje, los mitos de Trinidad. Me han reprochado algunas veces que escriba de Trinidad sin ser negro. No saben que una rama de mi familia es de raza negra… Y esos personajes están a en la primera novela, está Arto, está Magdalena. Pero también está el mono que habla, es el folklore de la isla, son mitos muy antiguos, anteriores a la llegada de los españoles, que conectan con las mitología hindúes del Ramayana, transplantadas por los indios que llegaron para trabajar y terminaron quedándose porque ya habían echado raíces.
  • Divina Trace presentaba una estructura muy elaborada con secciones simétricas siguiendo un orden estricto. En Blessed is the Fruit dos voces se alternaban en la narración. En Los cuentos… ya no hay estructuras complicadas.
  • Los cuentos son un divertimento. Las dos primeras novelas eran más densas y arriesgadas formalmente. Cada cuento está relacionado como las islas del archipiélago de Bahamas. Puedes leerlos independientemente pero, a la vez, conforma una novela con el argumento de la presencia de los americanos en la isla.
  • En estos cuentos revives el mito de la isla feliz, que es una parábola de la infancia y relatas una lucha festiva contra los colonizadores. Los cuentos de la abuela son ritos de iniciación para Johnny…
  • Sí, y también mi manera de reivindicar la tradición oral de la literatura caribeña.
  • Parece que te exigen que el compromiso con la situación de Trinidad esté en primera línea. El episodio final, cuando la abuela sabotea el triunfo de los nazis y lo hace cambiando una sola palabra, es irónicamente político. Ella se convierte en el centro del mundo, desde esa isla insignificante salva a la humanidad.
  • Los cuentos son muy antimilitaristas, ¡y antiamericanos! Se cuenta lo que hicieron en la isla, pero se lo está contando a un niño, así que es más importante la historia de la iguana y del coronel Kentucky y del rey de Chacachacari, y la verdadera historia de Eldorado. También es algo ambivalente porque al final la abuela les dice “vosotros os vais y nosotros nos quedamos, sin dinero”, etc.
  • Al niño y a los soldados lo que más les divierte es todo lo escatológico, y lo erótico.
  • Eso es muy caribeño. En el Caribe están muy cerca de la tierra, de la naturaleza, por eso hablan más libremente del sexo y de lo “guarro”.
  • Tu primera publicación en Estados Unidos coincidió con la moda de reivindicar las literaturas de los sectores marginados: minorías étnicas, mujeres y homosexuales. Entonces dabas clases en la Universidad de Miami, donde esas corrientes de reivindicación habían llegado a todos los departamentos de Letras. ¿Ayudó esa moda a que se te prestara más atención?
  • Un poco sí, pero la moda también hizo que se entendieran unos aspectos y otros no. Se crean muchos malentendidos, porque entonces te encajan una etiqueta. Y estás dentro de esa etiqueta, yo lo estoy. Pero luego vienen las sorpresas porque ahora estoy escribiendo una versión de una novela de Hemingway, una parodia de Fiesta. Hemingway está considerado políticamente incorrecto, por machista, etc., etc.
  • ¿Cómo se titula esa novela?
  • ¡Carnaval! Es un regreso a sus orígenes caribeños de dos personajes. El París de Hemingway se convierte en Nueva York en mi novela, porque Nueva York ha sustituido a París como la Ciudad. Hago una crítica del machismo pero es también la primera vez en que el ochenta por ciento del libro está escrito en inglés puro. Es lo que más me cuesta: no esconderme detrás de voces caribeñas. Pero tenía que hacerlo, escribir en inglés, porque creo que, por encima de las influencias de Joyce, de Faulkner, de todo lo que los escritores americanos podamos reconocer, toda la literatura moderna de Estados Unidos parte de Hemingway. A él le debemos todo.

 

Semblanza del autor: Robert Antoni es autor de las novelas Divina Trace (1992, Premio de la Commonwealth a la mejor primera novela), Blessed is the Fruit (1997) y de los relatos My Grandmother’s Erotic Folktales (2001), que ha sido traducido a varios idiomas, incluido el español (Anagrama, 2002). Hasta 2001 fue profesor de Literatura y Escritura Creativa en la Universidad de Miami, abandonando la cátedra para dedicarse exclusivamente a escribir.


María José Furió
Publicado en Lateral, 2003

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