KA, de Roberto Calasso


Un Deva

En la presentación de Ka, dedicado a la espiritualidad hindú, Roberto Calasso proponía que el lector superase el temor que pudiera experimentar ante un universo tan exótico y alejado de la realidad occidental zambulléndose sin más en su lectura; a fin de cuentas, aseguraba, en él se abordan temas tan elementales como la respiración y el sexo. Calasso dice la verdad, pero es la verdad de un erudito que, después de recorrer aquella cultura con material de primera mano –los textos sagrados, que ha estudiado valiéndose en parte de su conocimiento del sánscrito–, descubre que de lo que se trata son de las esenciales perplejidades que rondan al hombre desde que abrió los ojos de la conciencia. Por ello, el lector neófito haría bien en pertrecharse de un buen diccionario de sabiduría oriental con lo que evitará ahogarse en el océano de deidades de nombres y formas cambiantes y conceptos que no tienen equivalente estricto en las filosofías occidentales y en una concepción, muy alejada de la establecida por la cultura occidental, del tiempo, de la historia, de los valores que encarna el rito, de las jerarquías entre dioses, hombres, brahmanes y videntes. (De este modo, no podrá decir, parafraseando lo que decían del verso de Rubén Darío: “sólo entiendo la palabra ka”.)

Ka es, precisamente, un interrogante, quién, la pregunta que circula por todo el libro, y que el pájaro Garuda formula repetidamente descubriendo que todo ha brotado de esa palabra, contenida en el himno 121 de los veda. El “todo” contenido en este libro se plantea como un mosaico de imágenes que no sigue un recorrido lineal sino que opta por retroceder en el tiempo y desarrollar un elemento anterior, en una incesante recomposición, igual que lo hacen los Úpanisad.

Ka es la tercera entrega de la serie –Calasso promete ampliarla– dedicada a la mitografía, a indagar en los aspectos que han proporcionado las bases de nuestra civilización. Después de La ruina de Kasch y de Las bodas de Cadmo y Harmonía, sobre las tribus africanas y el Olimpo griego respectivamente, es ahora la India objeto de atención. En Ka, los textos sagrados con su doble faz de acción y conocimiento traducen a las claras el objetivo del narrador. Y es que el texto es para Calasso también pretexto, pues los protagonistas no son la tríada Siva, Brhama, Visnu –el Creador, el Destructor, el Preservador– ni sus manifestaciones femeninas, o Krsna o Buddha, ni aquellos sacrificios espectaculares como el del caballo que traza la senda del cielo, tampoco con qué símbolos, leyendas y fábulas se plasman los misterios de la creación: además de bellas imágenes y de divertidas o sobrecogedoras peripecias, componen un tejido narrativo que refiere los acontecimientos históricos que propiciaron la evolución de la cultura –la épica, nos dice, sustituye al sacrificio cuando éste revela que conduce directamente a la masacre–.

La reflexión del narrador se adhiere iluminando y describiendo el eco que tuvo en Occidente algún tema –la ceguera de Tiresias y del príncipe que escuchó el Mahabharata–, la simetría entre acontecimientos más recientes –la resistencia de Ghandi y la voluntad de “no herir” está presente en los ritualistas de hace tres mil años–, o entre figuras como los rsi (videntes) y los guardianes de Platón, y hasta la similitud de imágenes literarias características de autores tan poco hindúes como Marcel Proust. Son reflexiones hechas en el tono del que descubre para sí mismo la génesis de una tradición, de una literatura, de un mundo que explora “el secreto de lo existente” y que dice, como decían los rsi, “está implícito en unos pocos actos comunes a todos: el despertar, la respiración, el sueño, el coito”. En definitiva, un universo que gira en torno a un tema, el conocimiento: “Se ha dicho que todo verdadero filósofo piensa un solo pensamiento; lo mismo puede decirse de una civilización: los Arya pensaron desde el origen y la India continuó pensando ininterrumpidamente el pensamiento que se encendió en nosotros, los rsi: el puro dato de ser conscientes.”

Las claves: El autor
Roberto Calasso, director literario de la editorial italiana Adelphi. Su interés por una literatura de ideas convierte sus libros en un híbrido de ensayo y novela donde sus conocimientos de historia, mitología, filosofía y sánscrito están al servicio de su interés por descubrir cómo se ha desarrollado el conocimiento y nuestra cultura con sus conflictos.

Anagrama, trad. de Edgardo Dobry, 462 páginas.

María José Furió

Encargo de La Vanguardia- Libros

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