Arrivederci – (Tengo pupa)


Foto: RR.
Día 7 de julio . Operación

Este blog volverá a estar activo cuando el estado de mi pie no interfiera en mi sentido del humor.

Experiencia Nocilla, ese bluff


Agustín Fernández-Mallo

Son Sant Joan, el no-lugar

El escritor Agustín Fernández Mallo vive un 1 de agosto en el caótico aeropuerto de Palma (El País, 2/8/08)

¿Cuánto tiempo va a durar este bluff de la supuesta renovación de la literatura contemporánea española? Si se es un gran escritor, también habrá que demostrar que uno está tocado por el duende en piezas menores como el artículo periodístico. ¿A alguien le parece que este artículo supera a Wolfe o a Capote? En realidad, es tan malo como la última hornada de chicos-Granta. Mallo nos ofrece un topicazo –el no/lugar de espacios como aeropuertos, carreteras, autopistas– explotado desde hace décadas por los narradores norteamericanos. Hace poco leí algo sobre la vida en bucle dentro de las autopistas –creo que lo escribió el propio Mallo–, ahora le toca al aeropuerto de Mallorca. Es el Tócala otra vez, Sam de A. Fernández-Mallo. Obsérvense las notas iniciales de cosmopolitismo –pero falso, pues está extraído no de la experiencia sino de Google Earth!– con la enumeración de una serie de países tópicamente exóticos. Sigue con la relación de personajes frikis –los turistas en chanclas, los británicos de clase baja– , y el punto culminante es la crítica implícita a la inhumanidad de los espacios desangelados: el viejecito vagando durante 36 horas perdido como en una galaxia extrasolar. El lenguaje internetero como supuesta metáfora de nuestra realidad, puro tópico sin brillo. Es frío, distante, soso. ¿Dónde están el sentido del humor, la gracia en este inventor de la fregona con palo?

Ay, esto es lo que ocurre cuando te ficha Alfaguara: crees que ha venido Dios a verte y sólo eres un escritor más a sueldo del poder establecido.

Habría que hablar largo y tendido sobre lo que en realidad supone esta Operación Nocilla: sólo es un grupo que aspira a ser elite, no cambia nada de raíz ni supone la emergencia de una realidad –la modernidad– que haya permanecido oculta. Es banalidad posposmodernista. Cada vez más convencida de que la renovación literaria no va a salir de la universidad, que la universidad es en realidad el Gran Escollo para la renovación. Nocilla Experience y sus amigos son la prueba.